jueves, 8 de septiembre de 2016

Artículo: Líbranos del Mal (2011)

Artículo extraído de la 3ª edición de la revista "Pogo y Aguante" (Octubre del 2011)

Un día más en el sepulcro de la civilización. Prendo la radio: reggaeton. Apago la radio, prendo la tele y otra vez lo mismo; los medios me muestran las mismas noticias todos los días: "Matan a 5 personas por $10", "Secuestran a un pariente de algún famoso", "En un choque múltiple mueren 13 personas y hay 25 heridos", "el tránsito está hasta las bolas" y el pronóstico dice que hay una sensación térmica de 40° C, disminuyendo hasta los 5° bajo cero por la tarde con probabilidad de tormentas eléctricas, "Cayeron las bolsas de todo el mundo y la inflación es del 46%"; cosa que la gente salga a la calle cagada de miedo y tapándose el culo por miedo a ser violada.
Cansado de las marionetas periodísticas manejadas por los hilos corporativos de los dueños de los medios que forman la realidad conforme a su conveniencia, cambio de canal y lo único que veo es la máxima expresión de la estupidez humana: Culos inalcanzables bailando al ritmo de la cumbianga o a la puta del momento hablando en algún programa de puterío que actúa como repetidora de Tinelli para que las 24hs sólo se vean pelotudeces. Programas en los que se debate quién se acostó con quién, hundiéndose así en los embravecidos mares de la estupidez más aberrante.
Cambio nuevamente de canal para, aunque sea, ver algo de fútbol y me encuentro con el gil de Fantino y Toty Pasman (que, dicho sea de paso, la tiene más adentro que nunca), seres que nunca en su estúpida existencia tocaron una pelota de fútbol, tal vez eso explique que, en vez de hablar de fútbol, hablan giladas dignas de un programa de Rial.
Con mi mente alienada por tanta boludez junta, apago la tele y salgo a la calle sólo para darme cuenta que la realidad es mucho peor y que los pelotudos no habitan solamente en las pantallas. Darse cuenta que los giles salen hasta de abajo de las piedras y que se manifiestan como una especie de raperitos de La Salada con un celular trucho en la mano del que emana un ruido al que llaman cumbia, producido por gente limitada en su pensamiento; gente que no consigue ver más allá de lo que les muestran las totas santillanes que hacen alarde de su ignorancia cada sábado en la TV; gente a la que no es común verlos solos en la calle ya que se piensan malos andando en patota o, como dice Iorio: "Andan de a 12 por que les da vergüenza" y es entendible...
Pero hay pelotudos a cuatro manos y de todas clases: Pelotudos conchetos, rollingas pelotudos, hippies pelotudos, etc. Hasta yo (por si no se dieron cuenta) que soy un pelotudo por hacer eco de la pelotudez ajena.
Luego de esta inutil reflexión, sólo resta decir: ¡¡¡QUÉ MUNDO DE MIERDA!!!
Matias Rosembach